QUÉ ES UNA STARTUP CAMELLO Y SUS VENTAJAS EN TIEMPOS DE CRISIS

 

Crecer sin frustraciones, haz el camello.

Si eres emprendedor y quieres que tu negocio sobreviva a esta crisis, presta atención. Este artículo es para ti. En anteriores post hablamos de qué significaba tener una startup unicornio, centauro o little pony. Si bien pertenecer al bestiario de animales fantásticos representa una de las aspiraciones de muchos, la realidad es que ahora, envueltos en plena crisis, ser más realistas y aguerridos al largo plazo nos ayudará a disfrutar del día a día sin frustraciones.

Una buena fórmula de conseguir esto es adaptando la mentalidad del camello. Estos asombrosos animales, son capaces de aguantar 10 días sin beber agua ofreciendo el máximo rendimiento. Su capacidad de aguante frente a la adversidad es envidiable, pues de forma habitual permanecen meses e incluso años acostumbrados a la escasez de líquido de manera frecuente. Ser por tanto una startup camello, significa, por encima de todas las cosas, ser una empresa capaz de sobrevivir a los malos momentos.

 

La experta Kate Clark ya ha reclamado la aparición del nuevo concepto «Startup camello» en el entorno Silicon Valley.

¿Cómo conseguirlo?

En primer lugar deberás de apostar por un crecimiento sostenible y una clara reducción de costes fijos y operativos, vigilando tu cash-flow (efectivo) para que nunca llegue a hundirse. Es decir, tendrás que adaptar una mentalidad contraria a la última ola de Silicon Valley. Aquí, las startups acostumbran a priorizar el crecimiento sobre la rentabilidad. Cuanto más rápido podamos crecer y más podamos desinflar a nuestra competencia, mejor. Es un modelo arriesgado, que aumenta la necesidad de financiación con rondas casi de manera constante, dependiendo quizá en exceso de los fondos de capital riesgo. La apuesta es tener un cash-flow negativo durante varios años, hasta llegar a un nivel de ventas que permita mantener la estructura a flote para después, comenzar a generar beneficios. Si la jugada sale bien, el éxito será total y absoluto. Este fue el caso de por ejemplo, Airbnb. Ahora bien, si sale mal, el fracaso será estrepitoso, siendo prácticamente imposible levantar cabeza.

En segundo lugar, si quieres ser una startup camello prioriza que tu servicio monetice desde el primer día. ¡Aléjate del freemium! Para ello, que tu negocio cuente con un valor añadido difícil de encontrar entre tus competidores, te ayudará mucho. Intenta competir en un océano azul (un espacio sin competidores donde progresar sea más sencillo para ti), en lugar de en un océano rojo. Por lo tanto, evita lo “gratis” para buscar crecimiento y notoriedad como marca. ¡Lo primero es monetizar!

El tercer consejo de startup camello que os damos, es que no busques la financiación, a no ser que sea para crecer de forma organizada y bien planificada. En otras palabras, que si buscas financiación nunca sea para sobrevivir. Para ello, acuérdate de ser ahorrador cuando mejor te vayan las cosas. El gasto de hoy puede ser el lamento de mañana. ¡Ahorra y vive siempre un par de peldaños por debajo de tus posibilidades reales!

En cuarto lugar, y como adelantamos en uno de nuestros post en los que os dábamos cuatro consejos para emprender en tiempos de crisis, orienta la vida de tu empresa al largo plazo. No puedes ser una startup camello si no aceptas que pasarás muchos días sin beber agua. ¡Y no pasa nada! Porque en el desierto aprenderás a disfrutar de muchos otros regalos de la naturaleza. Por ejemplo, de las majestuosas lluvias de estrellas que muchos regalan. Así, diviértete con el proceso y muéstrate agradecido con los pequeños pasos que tu startup vaya dando.

Ryan Smith, CEO de la empresa Qualtrics ha decidido utilizar las ganancias de la empresa para financiar su crecimiento en años futuros.

Por último, y si quieres contar con un jinete que entienda tus necesidades, que pueda adaptarse a tu idioma startupero (sobretodo económico) y que conozca bien las rutas y profundos misterios y secretos del desierto, no te olvides de que en Cumbre amamos los camellos. Así que… ¿Qué tal si nos tomamos un buen vaso de agua y nos preparamos juntos para el camino?

¿Listos para construir?